Las mejores soluciones nacen de entender el problema de formas distintas.

Jennifer Doudna ganó el premio Nobel de química en 2020, junto a su colega Emmanuelle Charpentier por el desarrollo de una herramienta capaz de editar ADN con la precisión y facilidad que ella misma compara con la de un procesador de textos. Un avance de este calibre ya es más que suficiente para situarlas entre las grandes mentes de la ciencia.


Profundizando en cómo este hito llegó a producirse, se ve con bastante claridad que aquí, además de un talento privilegiado, hubo una forma de trabajar poco habitual; una forma de colaborar que ha impulsado uno de los avances más importantes de la ciencia reciente. Por eso, al merecido reconocimiento, me gustaría añadir otro matiz: Doudna (y su colega) también son un ejemplo de lo que significa ser genios de la colaboración.


¿Cuál es esa manera de colaborar que ha hecho posible algo así?


Doudna entendió que no bastaba con seguir empujando en la dirección habitual, que para salir de ese laberinto científico, hacía falta incorporar una forma distinta de entender el problema.


Mientras ella trabajaba en cómo construir una herramienta para modificar ADN de forma controlada, Charpentier estaba centrada en otra cosa: entender cómo las bacterias se defienden de los virus. Dos preguntas distintas. Dos formas de mirar el problema que no encajaban de forma evidente. Y, sin embargo, fue precisamente ahí donde apareció la solución.


Al conectar esas dos formas de entender lo que tenían delante, lo que hasta entonces era un mecanismo biológico de defensa empezó a verse como una herramienta programable para editar ADN. El resto es historia.


Esta es la reflexión que me gustaría compartir:


Colaborar de verdad requiere trabajar con formas de entender un problema que no encajan del todo con la tuya. Es sostener esa diferencia el tiempo suficiente como para considerarla honestamente; es estar dispuesto a soltar parte de tu forma de ver las cosas para que otra pueda entrar.


Como en este caso, salirse de la comodidad de lo establecido es, más a menudo de lo que creemos, la única manera de avanzar y encontrar soluciones innovadoras a problemas que no se han acabado de resolver.


Si tienes curiosidad por cómo podrías convertirte en un genio de la colaboración, sigue explorando esta página web.